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Newyorkeando...

Amanecemos tras 5 horas de descanso. El no dormir mucho, las eternas caminatas y el mal comer comienzan a hacer mella, pero no desistimos y seguimos el ritmo imparable: el tiempo apremia.

El momento NYC del día lo vivimos en el metro. Entran 5 tíos de edad avanzada que en España tildaríamos de indigentes. Uno comienza a hacer un speech explicando que van a cantar y bla bla bla... Nos disponemos a ignorarles mirando el mapa cuando de repente sus voces nos obligan a contemplarles. Son cinco artistas no reconocidos que en sólo 2 segundos se ganan a la audiencia, no sólo cantan sino que crean un espectáculo de fuerza y ritmo. En esta ciudad cada esquina puede sorprenderte.

Nuestra primera visita del día es Chinatown. Una vez más mi experiencia con la comunidad china es desagradable. Un barrio sucio, masificado, pestilente... Con chinos que te pisan y ni se disculpan, otros ofreciéndote bolsos falsos llevándote a un rincón y con mafiosas llamadas telefónicas de por medio, fruterías insalubres, patos asados colgados al sol... Definitivamente no me siento nada a gusto con la comunidad china. Dudo que volvamos a cruzar nuestros caminos.

Salimos huyendo y buscando Little Italy. Tras una tremenda caminata bajo el sol llegamos a otro mundo. Un barrio gastronómico y familiar, con un ambiente agradable. Comemos en La Risotteria, un restaurante que sale en el Top 1 de las listas de restaurantes gluten free de NYC. Tienen una amplia gama de comida sin gluten, con unos risottos y un pan casero deliciosos.

Con la barriga inflada nos desplazamos al memorial 11/09, la zona cero en la que se encontraban las míticas Twin Towers (las torres gemelas). Es quizás el acontecimiento histórico que más he vivido, del que más he leído, el que más me llama la atención. Estar ahí sabiendo lo que aconteció es estremecedor: ver las cataratas que emulan las torres invertidas, leer los nombres de los casi 3000 fallecidos, ver el árbol que resistió en la barbarie... Pero sobretodo observar la Freedom Tower y sentir lo que pudo suceder ahí ese día. Incluso conservan unas bigas de las extintas torres. Ha sido una bonita experiencia, pero de las más tristes que se pueden vivir.

Nos vamos directamente a la 5a avenida, la mítica zona comercial de NYC. Nos pateamos más de 40 bloques. Desde Unión Square (menos entrañable que la de San Francisco), hasta Central Park. La tienda Hollyster, la NBA, Abercrombie, Bulgary, Diesel... Todo el mundo quiere estar presente en la Quinta Avenida, y cuanto más lujoso sea el formato mejor.

Llegados a Central Park decidimos, a pesar del cansancio, explorar el parque con bicicleta, así que alquilamos un tándem y nos fusionamos con los miles de deportistas que allí se encuentran. Runners, gente patinando, ciclistas, campos de beisbol: Central Park es La Meca del deporte. Cada rincón del parque es diferente al anterior, y se convierte en un lugar idílico de descanso. Hay grandes estanques, caminos sinuosos, grandes extensiones de césped: es el sitio de NYC en el que no te importaría perderte si vivieses en La City.

Devuelta la bici nos disponemos a vivir nuestra primera experiencia Whole foods. Éstos son unos supermercados orgánicos y sostenibles. Es caro sí, pero es un lujo para el sentido del gusto y de la vista, ya que cuidan mucho los detalles. Tienen una zona gastronómica tipo buffet en la que hay mucha comida sin gluten. Allí coges lo que quieres, lo pesas y te lo comes dentro del mismo super, en unas mesas habilitadas para la ocasión.

Sin más nos vamos a dormir que mañana nos espera Boston!

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