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Des-Neoyorkizando...

Los dos últimos días han sido hechos de retales. Retales que nos quedaban por ver de una ciudad que no ha dejado de sorprendernos hasta el último día.

Visitamos por la mañana el inacabable Metropolitan, un megalítico museo que haría las delicias de cualquier amante del arte. No obstante nuestros conocimientos no alcanzaban para disfrutarlo, no reconocimos prácticamente ninguna obra pictórica o escultórica (como si haríamos en el Louvre, Vaticano o El Prado). No obstante impresionantes sí que eran las colecciones egipcias y grecoromanas.

Tras comer nuevamente en la deliciosa Risotteria, por la tarde estuvimos ante el magnífico estadio de los Yankees en día de partido, había un ambientazo impresionante. Anduvimos un buen rato sin fortuna tratando de encontrar el mítico Rucker Park, el cual pudimos ver sólo desde el tren. No obstante tuvimos la suerte de andar y conocer el archiconocido barrio del Bronx. Esencia pura americana, aunque excesívamente pobre. Hay zonas que son un verdadero suburbio.

Al volver hicimos una parada en la juguetería FAO, mítica por la película de Tom Hanks "BIG". A destacar el piano en el suelo que es ya todo un atractivo turístico para la ciudad de Nueva York.

Al llegar a Times Square hacemos la cola para aparecer en las animaciones que se dan en la pantalla gigante. Tras media hora de espera nos posicionamos primeros, pero cuando estamos delante de la pantalla, un "pringao" nos desplaza a la derecha con lo que nos deja fuera de la zona de cámara. A waste of time.

Tras un breve descanso en el hotel cenamo en la cadena Applebee, que tienen comida sin gluten. Aquí te traen el tip ya añadido en la cuenta, además de las tasas. Y cuando vas a pagar te dan la opción de dar un segundo tip. De locos...!

Ayer amanecimos ya casi sin fuerzas de tanto trote, aún y así nuestro ritmo no descendió en ningún momento. Caminamos desde Times Square hasta el Madison Square Garden. Unas 15 manzanas para llegar a un sitio que estaba totalmente cerrado y rodeado de andamios. Lo mismo nos sucedió con el Battery Park, catedral de San Patricio, un trozo de Times Square, media avenida de Broadway, autopistas e incluso en el Niágara. Media USA en obras: una pena!

Seguimos caminando por el barrio de Chelsea, un barrio gay pero con ninguna particularidad. Tras una larga caminata llegamos a Little Italy nuevamente, un barrio con encanto que nos seduce una y otra vez. Comemos en un mexicano que no es nada del otro mundo.

Nos vamos diréctamente al museo de História Natural, el de la peli de Noche en el museo. Intuía que sería mucho más de mi agrado que el Met, y así resultó. Animales y culturas representadas a tamaño real, esqueletos, meteoritos, la historia de las especies... Un enorme museo con la vida puesta en escena. Muy recomendable.

Tras el museo pateamos nuevamente Central Park, el cual conocemos ya como nuestra casa a pesar de su tamaño. Damos de comer a las ardillas y los patos, y pasamos un rato entretenidos mientras esperamos a Laia, Ramón y Mariona.

Tras dar un paseo con ellos vamos a cenar a su casa. Un piso precioso a lo "neoyorquino" con vistas espectaculares a la gran ciudad. Jugamos con la tremenda Mariona y brindamos con cava. Han sido unos anfitriones geniales que nos han hecho sentir como en casa. Menudo "Arguiñano" el Ramón.

Volvemos al hotel a descansar y nos disponemos a pasar las últimas horas en una ciudad impresionante.

Es una ciudad ruidosa, y en muchas zonas sucia y poco bella... Pero todo eso se diluye ante su magnificencia. Es espectacular, auténtica, su gandiosidad satura tu mente... Te regala imágenes que nunca podrás volver a ver (puente de Brooklyn, Skyline, Times Square, Central Park, 5a avenida...), pero sobretodo cómo viven la vida, lo auténticos que son y el sentido del espectáculo que tienen. Le ponen pasión a cada minucia.

God bless America! Volveremos a vernos...

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