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EL_universo_DE_alexia

Día 18 - San Diego III

Ayer fue nuestro último día en tierras americanas. Como lo que no hubiésemos visto ya, era un poco tarde para verlo, decidimos tomárnoslo con un poco de calma.

A primera hora hicimos una visita fugaz al Premium Outlets Las Americas, fronterizo con México. 

Después fuimos a la Jolla, una zona playera de San Diego y en la que nos recomendaron que se comía bien.

Tras equivocarnos de lugar y dar una vuelta por la zona residencial, dicho sea de paso con unas casas descomunales, llegamos a la zona más turística de La Jolla.

El sol rajaba las piedras, así que tras encontrar un "sitiazo" para dejar el coche, fuimos a la playa por primera vez desde que estamos aquí.

La playa estaba superpoblada, pero como con una esquina teníamos más que de sobras, nos acomodamos en un rincón. Muchísimos surfistas se encontraban en la zona, como sucede a lo largo y ancho de California. En esta playa además se daban cita muchos aprendices de kayac.

Tras un par de remojones y de tomar el sol un buen rato fuimos a comer.

Encontramos un restaurante llamado Osteria Romántica, y en cuya puerta rezaba el cartel "cucina italiana" (la carta tambiên estaba en italiano), y nuestra experiencia americana nos decía que este era un buen restaurante.

No nos equivocamos. Comimos muy bien. Una ensalada de espinacas de primero, Y de segundo pasta y rissotto.

Todo muy bueno y a un precio más que asequible, al cambio 25 euros. Y rellenándote la cocacola y el agua en todo momento.

De postre un helado del típico camión de helados de toda la vida. Una pantera rosa y una tortuga ninja, costaba 7 dólares pero solamente teníamos 5 en cash y nos dijeron que ya estaba bien. Estos Maricarmen...

Tras darle dos lametones se me cayó el mío, me sentí como el típico niño marginado del cole. Pero se me pasó rápido. Casi nos meamos de la risa.

Tras este incidente volvimos al hotel y bajamos a la piscina. Hicimos una mini siesta bajo la música de la réplica de Bruce Springsteen, tengo que reconocer que cantaba muy bien a pesar de no ser santo de mi devoción.

Tras este bañito que nos vino genial, nos duchamos y fuimos cenar por última vez en USA. Volvimos al hawaiano a comer pizza. Previamente dimos un largo paseo por el Sea Port, en el cual había un portaviones de la marina americana de un tamaño descomunal.

Tras dar una vuelta por las tiendas artesanas de la zona. Volvimos sl hotel.

Gran recuerdo de San Diego. Una ciudad que auna lo mejor de Estados Unidos y de Europa.

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